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Carlos Barredo gana la Clásica de San Sebastián

El asturiano del Quick-Step se ha impuesto al sprint al checo Roman Kreuziger

02-VIII-2009. Benito Urraburu . San Sebastián

Carlos Barredo

Carlos Barredo, vencedor de la Clásica San Sebastián 2009


Carlos Barredo, el ganador de la Clásica de San Sebastián, debutó en el mundo profesional con el equipo Liberty Seguros de Manuel Saiz. Cumplió un sueño. Cuando le dieron su calendario de la temporada 2004 cumplió otro: correr las clásicas.

Le llevaron a las mejores, sin ninguna responsabilidad, para que aprendiese el oficio. Era un ciclista peleón, de los que creaba buen ambiente, de los que nunca ha olvidado donde se formó y la oportunidad que le dieron.

Estaba en el mismo grupo que Alberto Contador, Luis León Sánchez, José Joaquín Rojas, que era un poco más joven, Dani Navarro, Jesús Hérnández. La última gran generación que ha dado el ciclismo de este país. Corredores bien cuidados, a los que enseñaron el oficio, a los que llevaron a los mejores escenarios del ciclismo mundial para que con el paso de tiempo pudiesen sacar partido de esa experiencia.

A Carlos Barredo le ha costado seis años de profesional conseguir un gran triunfo. Alberto Contador y Luis León Sánchez los lograron antes. Cuando ayer se vio junto a Luis León en la escapada le dijo: «Tira, que me vale con ser segundo». ¿Por qué segundo? «Luis León es más rápido que yo».

A finales de la Vuelta a España de 2006, en el un hotel de Madrid, Carlos Barredo deshojaba su futuro. Esperó demasiado para encontrar equipo. Aguantó mucho más de lo que era recomendable para ver sí de de las cenizas en que habían convertido el equipo Astana surgía algo. No salió nada y acabó en el Quick Step, el mejor equipo del mundo para pruebas de un día.

Estuvo con Paolo Bettini, ahora con Tom Boonen, en una formación en la que hacerse un hueco para correr París-Roubaix o Vuelta a Flandes es imposible: «Todos son buenos». También logró correr esas pruebas. Barredo sabe lo que es terminar décimo en la Vuelta a España, ser segundo en una etapa del Tour.

Ayer tuvo tiempo de pensar en los dos mil metros que estuvo junto a Kreuziger antes de llegar al Boulevard: «Pensé en Garate, en el segundo puesto que logró detrás de Leonardo Bertagnoli. También en mi segundo puesto en Saint-Etienne, en el Tour, cuando me ganó Markus Burghardt. No me podía pasar eso», explicaba. No le pasó.

Barredo se va asentando como ciclista. Está alcanzando su madurez, sabe lo que es ganar. La Clásica de San Sebastián es un regalo que le ha llegado después de soñar, de amar las pruebas de un día, en las que ha pasado de todo: tiene golpes por todo el cuerpo de los percances que ha sufrido. Ayer se dio otro bajando Jaizkibel.

Su sinceridad resultó aplastante: «Si no me hago el 'grajo' no ganó», explicaba. ¿Qué es el grajo? Racanearle un poco a Kreuziger, dejarle que diese relevos muy largos, guardar fuerzas para la llegada. «Me ha salido bien».

La Clásica se jugó en distintos momentos. Hubo instantes en los que pareció que una escapada de dieciocho corredores que se formó en el kilómetro 40 podría llegar. Menos mal que algunos equipos comenzaron a trabajar detrás, entre ellos el Quick Step.
Jaizbikel se convirtió en un tobogán que conducía directamente al hospital. Se puso muy peligroso. Tanto que el pelotón se frenó mucho, hubo numerosas caídas. Barredo estuvo en una de ellas, «por arriesgar demasiado».

Aprovechó el parón del grupo de los mejores, «de las miradas entre Valverde y Pozzato. Arranqué y le cogí a Kreuziger». Hubo unos segundos, siete, de parón. No hacía falta más para llegar a la meta.

Lograba una victoria basada en la perseverancia: «Soy un corredor del montón que ha aprovechado la oportunidad que se le ha presentado». En eso se equivoca: no es un ciclista del montón. Es un buen profesional, que además de hacer su trabajo, en ocasiones puede intentar ganar una etapa del Tour, o de la París-Niza, o imponerse en San Sebastián.

La última gran generación que ha dado nuestro ciclismo continúa dando frutos en forma de victorias. Eran chavales que prometían, a los que había que dar tiempo para madurar. Son más los que han llegado que los que se han estacado de ese grupo. No les debieron de cuidar tan mal. San Sebastián ha tenido un vencedor justo, el mejor en el Boulevard.



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