Barredo explicó que le gustan «las carreras de un día» y destacó que aprendió de «un maestro como Bettini». Deshinchó un poco las ruedas «para arriesgar bajando»
02-VIII-2009. Iñaki Izquierdo . San Sebastián
Carlos Barredo estaba radiante nada más cruzar la línea de meta. Tuvo tiempo para disfrutar de su victoria y levantar los brazos. «Es un día muy especial para mí», fueron sus primeras palabras.
El corredor asturiano siempre se ha manejado bien en las clásicas, no en vano milita en el Quick Step, probablemente el mejor equipo para este tipo de pruebas. «Me gustan mucho las carreras de un día. Tuve un maestro durante muchos años, que fue Paolo Bettini. con el que aprendí muchísimo y del que estaba todo lo cerca que podía siempre. Una victoria como ésta era un sueño que acariciaba desde hace tiempo, y más en una prueba como la Clásica de San Sebastián. Éste va a ser un día que tardaré en olvidar».
Barredo batió con claridad a Kreuziger en la línea de meta, pero pocos kilómetros antes no vio tan sencillo ganar. «Cuando iba con Luis León estábamos trabajando a tope y yo iba un poco justo. Pensaba que me iba a arrancar en Arkale. Creo que podría haberse marchado en solitario, pero se ha portado y no ha atacado. Luego ha llegado el momento de los escaqueos y lo he sabido aprovechar».
«Firmaba ser segundo»
Barredo llegó a pensar que no estaría mal el segundo escalón del podio. «Sí, en esos momentos firmaba llegar con él y ser segundo, porque sabía que si llegábamos juntos me ganaría. A Luis León le llegué a decir que con el segundo puesto me valía».
El triunfo es especial para el asturiano, pero también para su equipo, que llegaba a Donostia tras un pobre Tour de Francia. «Flojo, no, el Tour que hemos hecho ha sido malo. Por eso vamos a celebrar esta victoria por todo lo alto. A dos kilómetros me he dicho a mí mismo que era ahora o nunca, y he tirado para adelante».
En cuanto al desarrollo táctico de la prueba, el asturiano explicó que «en Jaizkibel ha habido menos batalla de la esperada. En la bajada me he caído y me he dado un golpe fuerte en la rodilla, pero sin importancia». Y eso a pesar de que «por la mañana comenté con los mecánicos que quería deshinchar un poco las ruedas porque si se ponía mal el tiempo me la iba a jugar bajando porque los favoritos no iban a arriesgar. Tras la caída he vuelto al grupo y me he ido para adelante porque me encontraba bien. Se ha venido Fedrigo conmigo y hemos abierto un hueco que a la postre ha sido determinante en la carrera».
Acusó las rampas de Arkale, «pero los movimientos tácticos posteriores me han favorecido y he sabido explotarlo».
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Información previa sobre la Clásica de Donostia y retransmisión en directo.