Andy Schleck, Alejandro Valverde, Samuel Sánchez y Óscar Freire, entre los favoritos. El cruce de corredores que llegan del Tour y los que preparan el final de temporada, clave.
01-VIII-2009. Benito Urraburu. San Sebastián

Valverde, vencedor de la Clásica San Sebastián 2008. /Unanue
Gipuzkoa vuelve a convertirse en un cruce de caminos con la Clásica San Sebastián, un oasis en un momento de la temporada en el que confluyen los corredores que llegan con el Tour de Francia en sus piernas y los que preparan el final de temporada.
Muchos nombres que conjugan sus aspiraciones de formas muy diferentes, con estados físicos diversos, con el espíritu alterado y que fluyen en función de intereses colectivos o particulares. La Clásica de San Sebastián es un reducto en el que hay de todo y casi todo bueno.
Desde el último ganador de la prueba, Alejandro Valverde, pasando por el campeón olímpico, Samuel Sánchez, o el segundo clasificado en el último Tour de Francia, Andy Schleck, que no estará acompañado de su hermano Frank. Como siempre sucede en una prueba de un día, hay hombres, y nombres, es decir, los que pone en una lista de inscripción y los que acuden realmente con aspiraciones de vencer.
No es fácil discernir entre ellos. Si nos centramos en los aspirantes a ganar en el Boulevard hay que decir que la Clásica se convierte en un botín importante puesto que soluciona una temporada para muchos ciclistas que llegan a la caza de una oportunidad.
Los hay que tienen menos presión, como algunos de los citados, Valverde, Samuel Sánchez o Andy Schleck, dentro de un abanico ciclista de lo más variado. Desde nombres consagrados como los de Damiano Cunego, Franco Pellizotti u otros como Linus Gerdemann, una promesa del ciclismo alemán hace varios años que se ha quedado, estancado, en eso.
No conviene olvidarse de Óscar Freire. El triple campeón del mundo es de los que puede pasar Jaizkibel cerca de los mejores y acabar por meterse entre quienes se jueguen la prueba. Tampoco faltarán los triunfadores del Tour, Juan Manuel Garate o Haimar Zubeldia. Tienen el rodaje de la prueba francesa. Queda por ver como les han sentado los agasajos que llevan recibidos desde que han vuelto de París.
Y luego nos encontramos una lista interminable de buenos ciclistas, corredores capaces de hacer la carrera dura, de complicar lo que quieran la prueba si es que las circunstancias son propicias.
Entre esos nombres están los de Kim Kirchen, Christian Vandevelde, Thomas Voeckler, Cadel Evans, Rinaldo Nocentini, el maillot amarillo del Tour al que Alberto Contador despojó de la prenda en la llegada suiza de Verbier o el francés Sylvain Chavanel.
También hay equipos que aparecen con un escaparate menos lucido como Ampo o Fuji, pero que tienen ciclistas capaces de dejarse ver. Todo va a depender de cómo se mueva la prueba en esos 237 kilómetros que normalmente mantienen una pauta de comportamiento. Esa normalidad se rompió el año pasado, con una escapada en la que entraron todos los favoritos, menos Valverde, al que su entonces compañero Vladimir Karpets llevó hacia delante.
Gracias a esa maniobra logró vencer en el Boulevard. Hubo cien corredores fuera de control. También hemos vivido largas escapadas que en alguna ocasión llegaron a la meta, o grupos de corredores, más o menos amplios, que se la jugaban en la llegada.
Por eso es vital observar los primeros movimientos, comprobar si hay equipos capaces de sujetar, más o menos, a un grupo de ciclistas que deben de tener sus aspiraciones, o sus necesidades en mente para dejarse ver.
Si miramos la lista de posibles aspirantes al triunfo vemos que a la mayoría de ellos les conviene una carrera lenta, para poder pasar lo mejor posible Jaizkibel. Otra cosa es que haya equipos capaces de mantener el grupo ordenado. La Clásica de San Sebastián necesita equipos que aspiren a algo más que a tomar la salida y cumplir el expediente.
Alejandro Valverde rompió en 2008 la tendencia que se mantenía con triunfos que podían considerarse sorpresas. Lo que se ve entre los participantes es una gran igualdad, sin un favorito claro. Un Alejandro Valverde que llegase a San Sebastián desde el Tour aparecería en todos los pronósticos.
Lo mismo podría valer para Samuel Sánchez. La clase media del ciclismo mundial se encuentra ante una gran oportunidad de inscribir su nombre en una carrera de nivel mundial. Lo que si aparece con cuentagotas son las posibilidades de ciclistas españoles de encumbrarse a lo más alto del podio. No hay muchos y sus estados de forma no son perfectos.
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Información previa sobre la Clásica de Donostia y retransmisión en directo.