Miles de aficionados auparon a los ciclistas durante las ascensiones al puerto
31-07-2011. Iñigo Marín. San Sebastián

Buen ambiente en Jaizkibel .
Una marea inundó ayer Jaizkibel, aunque no tuvo nada que ver con las lluvias que nos han asediado durante el mes de julio. Fue una marea humana formada por miles de aficionados que volvieron a aupar a base de ánimos a los ciclistas en las dos ascensiones al puerto que marcaba el recorrido de la Clásica San Sebastián. Un ambiente que dejó bonitas fotos.
Ese fue uno de los factores por los que muchos se plantaron en Jaizkibel desde primera hora. Como decía más de uno el año pasado, al ser la novedad, «una doble ascensión a Jaizkibel es sinónimo de doble fiesta». Sin embargo, muchos otros acudieron por afición o simple tradición.
Ese fue el caso de los primeros aficionados que nos encontramos. Los hernaniarras Iñigo, Beñat, Unai, Mikel, Jon, Asier, Iñaki e Iker, «unos fijos» en la Clásica. «Todos los años madrugamos para coger el mismo sitio y poder disfrutar del día hasta que pasan los ciclistas», aseguran.
Campamento cinco estrellas
Un caso parecido es el de una cuadrilla de egiatarras que no dudó en montar un campamento con todo tipo de lujos: «Hemos venido a disfrutar del ciclismo, pero mientras llega el pelotón nos entretenemos con la barbacoa y el cañero», comentan Iñaki, Rubén y el resto de amigos cerveza y costillas en mano. Otros, como el donostiarra Arkaitz y sus amigos, no llegan a tanto, pero también se cuidan bien: «Cervezas, tortillas y demás picoteo entre amigos... ¿Qué más se puede pedir para disfrutar de esta fiesta del ciclismo?».
Los oiartzuarras Cristian, Aritza, Ioritz, Peio, Paco, Esteban, Iñigo y Ramón, que no dejaron atrás a sus mujeres e hijos, también se plantaron en uno de los mejores ‘txokos’ con todo el equipo. «Unas costillas –que nos invitaron a degustar– vienen bien para matar el tiempo hasta que pasen los ciclistas». Sobre los motivos que les llevaron a Jaizkibel, Cristian señala que «es un plan impresionante. Ciclismo, naturaleza, gastronomía... Nosotros intentamos transmitir esos valores a los más pequeños, y esta es una de las mejores formas de hacerlo».
Una veintena de amigos de Artia también tiene su sitio «reservado». Al parecer, «sabían que íbamos a venir y nos han guardado nuestro sitio de siempre... y eso que no hemos madrugado», confiesa Raúl ante los chavales, Ekaitz, Aiora, Eider, Ane, Malen, Usoa, Oihan e Ismene.
Casi profesionales
A medida que nos movemos por el puerto nos encontramos con Gonzalo, David, Sebastián, Telmo e Iñigo, unos grandes aficionados a las dos ruedas. Se toman un merecido descanso en la cantina tras haber coronado Jaizkibel. «Verlos por la tele es una cosa, pero verlos en vivo, junto a ti, es algo que impresiona mucho», señala Iñigo. Estos donostiarras confiesan que «nos gusta mucho el ciclismo y siempre que podemos nos acercamos a Jaizkibel, no sólo cuando se disputa la Clásica».
Los también donostiarras Urko, Ibon, Asier, Patxi, Urko, Sugoi y Ander manifestaron su alegría por poder disfrutar de este día: «Algunos subimos en bici y echamos nuestros piques... El hombre del mazo ya ha aparecido», revelaba Javi entre risas. «Lo bueno es que tenemos coche de apoyo, que nos trae la comida a los que venimos a sufrir», indica Ander mientras recupera energías a la espera de que pase el pelotón.
En lo que todos coincidían era en que, si eres guipuzcoano, la visita es obligada... y la mayoría cumplió.
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Información previa sobre la Clásica de Donostia y retransmisión en directo.