Alaphilippe se impone en la Clásica San Sebastián 2018 tras un accidentado final

Alaphilippe se impone a Mollema en la línea de meta. / J.M. LÓPEZ
Alaphilippe se impone a Mollema en la línea de meta. / J.M. LÓPEZ

Julian Alaphilippe cumple los pronósticos como gran favorito y se impone en la Clásica San Sebastián 2018 ante Mollema

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

Con el corazón aún encogido por la caída del alto de Miracruz, Julian Alaphilippe (Quick-Step) ha ganado este sábado la Clásica de San Sebastián. Mikel Landa (Movistar) y Egan Bernal (Sky) aún yacían en el asfalto, atendidos por los médicos antes de ser evacuados al hospital, cuando la maravilla francesa que deslumbró en la Itzulia y se consagró en el Tour ha hecho bueno el pronóstico y se impuso en la Clásica con una maniobra sencilla y magistral. Solo a su alcance.

Alrededor de Bernal y Landa, los restos de la batalla. Gorka Izagirre (Bahrain) tumbado a un lado. Roglic (Lotto-Jumbo), a otro. Toni Gallopin (AG2R), ganador de la Clásica de San Sebastián en 2013, contra a la mediana. Bicis, bidones, médicos, auxiliares, mecánicos... Ben King (Dimension Data) se ha despistado, ha mirado atrás y cuando ha vuelto la vista ha hecho el afilador con un corredor del Lotto-Jumbo. La caída ha sido muy delante y terrible. En bajada, a mucha velocidad. Ha cazado a buena parte de los favoritos, pero han pasado otros como Alaphilippe, Mollema (Trek) y Van Avermaet (BMC), sobre todo. También (Bahrain), que ha hecho la selección en Murgil pero no ha podido hacer nada ante el punch del francés, que ha volado como un cohete en los últimos doscientos metros de subida y, de ahí, a meta.

Brillante dentro y fuera de la carretera, el francés representa el ciclismo espectáculo

Es su tercera victoria en Euskadi, después de las dos etapas de la Itzulia. Y la octava de la temporada. Dos etapas del Tour, la Flecha Valona, una etapa del Dauphiné y otra en la Colombia Oro y Paz forman un botín sensacional para un ciclista de 26 años que puede marcar tendencia. Su estilo vistoso y espectacular llega a la gente y eso es vital para este deporte.

No le ha pesado el favoritismo

Por supuesto, a Alaphilippe no le ha pesado el favoritismo. Todo el mundo le señalaba como candidato número uno, empezando por él mismo. No le asusta, no, el brillo de los focos. Es un verdadero showman que corre a la velocidad del rayo, la misma a la que va la vida moderna. Su imagen es una mina de oro por explotar que ya se rifan las mejores marcas.

En Francia, donde la crítica se resistía a considerarle una figura y, desde el clasicismo, le pedía más para situarle en ese escalón, se ha convertido en un personaje de primera. Ha manejado las cámaras de televisión del Tour a su antojo, lo que multiplicó el valor de sus dos victorias, un botín impresionante ya de por sí.

Las claves

El ganador
Julian Alaphilippe era el gran favorito y ha cumplido el pronóstico. Su movimiento en la parte final de Murgil ha sido inapelable, ha soltado al resto de favoritos y ha atrapado a Mollema justo al coronar. Sabía que los mínimos segundos que abrió con esa arrancaba le bastarían para llegar hasta el Boulevard y batir al mejor compañero posible. Mollema no solo iba a trabajarsino que es muy lento en el sprint. Le ha ganado con facilidad.
El detalle
Alex Aranburu (Caja Rural) fue una de las mejores noticias de la Clásica, al estar muy cerca de los mejores en el momento de la verdad, en Murgil. El ezkiotarra coronó en la fila de corredores que pasaron después de los de cabeza y en los reagrupamientos posteriores hasta meta acabó clasificado en el puesto 22º a 51 segundos. Muy bien.

En abril abrazó en lo más alto del podio de la Flecha Valona a Alejandro Valverde (Movistar), al que acababa de derrotar con contundencia. Fue la imagen del relevo, que, por supuesto, el murciano tuvo que aceptar muy a su pesar. Ahora, tras el Tour y la victoria de este sábado en Donostia, Alaphilippe quiere jugar la liga de Peter Sagan (Bora), ser una estrella de verdad. Dentro y fuera de la carretera. Ambos se cruzarán con Fernando Gaviria (Quick-Step), pero el colombiano no parece interesado en lo que pasa lejos del asfalto.

Pese a que la caída ha roto la carrera y ha alterado su desenlace, el accidente no resta valor ni calidad al triunfo de Alaphilippe, que probablemente habría ganado también con Landa, Roglic y Bernal a tope en Murgil. Habría sacado esa aceleración brutal de la misma manera y, hoy, no hay nadie que la resista. Mollema ha llegado con él a meta porque iba con ventaja y le ha cazado arriba. Pero corredores de la talla de Van Avermaet y Ion Izagirre han visto la maniobra a la perfección, estaban con él, y no han podido hacer nada. Gente como Dan Martin (UAE) u Omar Fraile (Astana), que venían de ganar en el Tour, no han tenido opción.

Murgil no defrauda

Los favoritos se han jugado la carrera en Murgil, que ha vuelto a ser decisivo, lo que es bueno para la Clásica de San Sebastián. Sigue vigente el repecho, que aún no han domesticado del todo los ciclistas. Si el año pasado por primera vez un grupo se jugó el triunfo, este sábado se ha reducido a un mano a mano. Van Avermaet, Izagirre, un buen Anthony Roux (FDJ) -fue tercero el campeón de Francia- y el trío del Lotto-Jumbo (Gesink, Kruijswijk y Tolhoek) han pasado a un suspiro de los dos primeros en Igeldo, pero esa clase de huecos son de los que no se pueden cerrar.

Se une a Valverde, Mollema, Adam Yatesy Kwiatkowski en el palmarés con Igeldo

Pese a las bajas por la caída, la Clásica de San Sebastián a vuelve a conseguir un cuadro de honor de lujo. En los últimos cinco años, desde que se incluyó Igeldo, han ganado Valverde, Adam Yates, Mollema, Kwiatkowski y Alaphilippe. Es difícil construir una lista mejor.

Murgil -como Bordako Tontorra en sus dos presencias- es decisivo y nunca defrauda, porque concentra toda la acción en sus apenas dos kilómetros. Antes, el guión ha sido el habitual, con una larga escapada para el lucimiento de los equipos invitados. Esta vez se han metido los cuatro: Euskadi-Murias, Caja Rural, Burgos y Cofidis. El conjunto de Jon Odriozola ha metido a tres de los seis fugados, el errenteriarra Aritz Bagües, el navarro Sergio Rodríguez y el prometedor Cyril Barthe, último superviviente de la escapada, que ha mantenido viva hasta después del segundo paso por Jaizkibel. Torres (Burgos), Luis Mas (Caja Rural) y el baionarra Loïc Chetout (Cofidis) han completado el sexteto.

La carrera de los favoritos, en realidad, aún no había comenzado cuando se ha producido la caída, hacia el kilómetro 210, en las puertas de Donostia. Todos esperaban a Murgil y los que han llegado se lo jugaron todo allí. Una carrera tácticamente fácil. Una Clásica de San Sebastián que Alaphilippe ha imposible para todos.

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Tres corredores de Euskadi-Murias fueron los protagonistas, al escaparse Bagüés, Barthe y Sergio Rodríguez, junto a Torres, Luis Mas y Chetout.

Saltaron en el kilómetro 10 y el pelotón, que bastante tenía con gestionar el intenso calor que hacía en las carreteras guipuzcoanas en una jornada que iba a ser muy larga, dejó hacer y los escapados cogieron una distancia considerable que superaba los siete minutos pasados los 100 primeros kilómetros.

El pelotón, tras el segundo paso por la principal dificultad montañosa, el alto de Jaizkibel, comenzó a apretar el acelerador a las órdenes del Sky y los corredores se pusieron ya muy serios para acabar con una aventura que empezaba ya a ser algo preocupante.

Cyril Barthe, uno de los seis escapados, apretó el paso cuando sintió el aliento del gran grupo y se convertió en cabeza de carrera en el tramo final de esta clásica, y logró seguir en solitario un buen número de kilómetros más.

El pelotón se mantuvo agrupado en la penúltima pendiente de la carrera, el alto de Gaintzurizkeza, y en condiciones de afrontar el repecho decisivo de Murgil en un grupo muy amplio, pero a falta de 19 kilómetros una dura caída en la parte delantera acabó condicionando toda la carrera, ya que eliminó a varios de los máximos favoritos, entre ellos Mikel Landa y el colombiano del Sky Egan Bernal, ambos trasladados a centros sanitarios para ser atendidos.

La subida a Murgil, una auténtica pared, con muchos favoritos descartados tras esa aparatosa caída, se convirtió en una incógnita al no haber un jefe de carrera claro y los pronósticos se abrieron más de lo que ya estaban por la ausencia en esta clásica de Alejandro Valverde, su gran dominador.

Alaphilippe ataca en la subida a Murgi.
Alaphilippe ataca en la subida a Murgi. / J.M. López

El puerto de segundo categoría, con tantos kilómetros y calor, fue un calvario para los aspirantes a la victoria. Allí Julian Alaphilippe y Bauke Mollema fueron los más listos de la clase, aprovecharon su golpe de pedal adquirido en el Tour y llegaron a la cima con una mínima diferencia que les permitió plantarse en solitario en las calles de San Sebastián.

Alaphilippe era más rápido, llegaba con la moral por las nubes tras vencer en dos etapas del Tour y no tuvo problemas para superar a Mollema y confirmar así el esplendoroso futuro para el ciclismo francés que representa este ciclista de 26 años.

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