Ciclismo | Clásica San Sebastián 2018

Murgil apuesta y gana con Alaphilippe

Los protagonistas de 'la curva del holandés', con Sjoerd a la derecha con un cartel de ánimo a su paisano Bauke Mollema./LUIS MITXELENA
Los protagonistas de 'la curva del holandés', con Sjoerd a la derecha con un cartel de ánimo a su paisano Bauke Mollema. / LUIS MITXELENA

La afición vuelve a llenar las durísimas rampas de Igeldo y da una lección de respeto y buen ambiente, a pesar de no poder ver a Landa y a Gorka Izagirre | Los seguidores vieron ganador al francés desde primera hora de la tarde

BEÑAT ARNAIZ

Con la incorporación de Murgil Bidea al recorrido de la Clásica San Sebastián, la prueba World Tour ganó en espectacularidad y exigencia, pero también en ambiente. Año tras año, la afición vasca se concentra en las grandes pendientes de Igeldo, y ayer no fue menos. Desde el primero hasta el último ciclista recibió el aliento de los aficionados. «Es un espectáculo verles tan de cerca en una subida como esta», decía Pablo, que «engañó» a sus dos amigos Víctor y Álvaro para llegar desde Pamplona a San Sebastián para «pasar un día de pintxos y ciclismo».

Desde las 12.00 horas del mediodía empezaron a llegar los primeros aficionados. Julen, Julen e Ilargi subieron desde Donostia en bicicleta. La de Julen, una Bianchi heredada de su hermano. También hubo otros que hicieron doblete. Iñigo e Imanol subieron Jaizkibel, vieron el primer paso del pelotón allí y pusieron rumbo a Igeldo para ver la ascensión final junto a Julen y Gari, que se decantaron por el autobús para subir a Igeldo.

Otros más jóvenes, como Danel, de 15 años; Hegoi, de 13; y Oier de 16, también emularon a los ciclistas profesionales que horas más tardes se retorcerían en el sillín en busca de la cumbre para después lanzarse hacia el Boulevard. «Es el segundo año que venimos aquí subiéndolo en bici», decían Hegoi y Oier. Sin embargo, era la primera experiencia de Danel, impresionado por el gentío y el buen ambiente. Se quedaron sin ver a su máximo favorito para ganar la Clásica de ayer: Mikel Landa.

La cabeza iba con Alaphilippe; el corazón, con los de casa. La razón ganó a la emoción

Algunos aficionados hicieron doblete: Jaizkibel primero y Murgil después

Y es que las apuestas en Murgil iban en dos direcciones. La cabeza de la mayoría de los allí presentes se inclinaba por Julian Alaphillipe. El corazón, sin embargo, iba con los de casa. La imagen de Mikel Landa, Omar Fraile o alguno de los hermanos Izagirre alzando los brazos en la meta del Boulevard era algo que apetecía mucho ver. Esta vez, la razón pudo con la emoción. «Alaphilippe llega sobrado de forma y baja muy bien. Si aguanta en la subida, no tiene rival», afirmaron Iker, Juan, Txetxo y Jon, de San Sebastián.

Según se iba acercando el pelotón a San Sebastián desde Jaizkibel empezaba a palparse el nerviosismo. Los teléfonos echaban humo. Gente que no paraba de refrescar Twitter para seguir la última hora, otros que optaban directamente por sacrificar su tarifa de internet en el móvil para poder ver la carrera, y unos pocos que fueron fieles a la radio. La noticia de la caída de Landa, Bernal y Gorka Izagirre, entre otros, se expandió nada más sucederse, con unos minutos posteriores desconcentrantes y de murmullo.

La curva del holandés

Pero también hubo pronósticos a favor de un corredor que no falla en la Clásica: Bauke Mollema. Una cuadrilla de Antiguo, ubicada en la última curva de la subida y sentados en una silla de playa, daba su lista de favoritos. «¿Cómo se llama el holandés que ganó hace unos años?», preguntaba uno. «¡Mollema!», gritaron dos paisanos suyos al lado. Incluso hubo una curva autodenominada por los aficionados que la ocupaban como 'la curva del holandés'. ¿La razón? Un aficionado llamado Sjoerd, originario de la ciudad holandesa de Zandvoort, al oeste de Amsterdam, pero que ahora vive en San Sebastián. Sus ánimos con los gritos de «¡Bauke, Bauke, Bauke!» mientras agitaba su bandera neerlandesa terminaron por contagiar al resto. Imagínense su alegría al ver que Mollema lideraba la carrera a escasos metros de coronar Murgil Bidea. Al igual que el ciclista, se tuvo que conformar con el segundo puesto ante un intratable Alaphilippe.

 

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