Diario Vasco

CLÁSICA SAN SEBASTIÁN

Indurain recibirá un homenaje 24 años después de su triunfo en la Clásica San Sebastián

Miguel Indurain seguido de Marino Lejarreta en Jaizkibel.
Miguel Indurain seguido de Marino Lejarreta en Jaizkibel.
  • Ganó la Clásica en 1990 por delante de Laurent Jalabert, Sean Kelly, Tony Rominger, Fede Etxabe y Steve Bauer

Fue un domingo 12 de agosto de 1990, en un Boulevard atestado de aficionados. Ganaba la Clásica de San Sebastián un chaval navarro que corría en el equipo Banesto y se llamaba Miguel Indurain. Detrás de él, a 2 minutos y 24 segundos entraban Laurent Jalabert, Sean Kelly y Tony Rominger. Luego lo harían Fede Etxabe y Steve Bauer. Han pasado 24 años desde aquel domingo y Organizaciones Ciclistas Euskadi ha querido recordar aquel triunfo, que fue el inicio de una carrera irrepetible para el ciclista de Villaba.

José Luis Arrieta, presidente de OCE, vivió aquella Clásica, en realidad las ha vivido todas, y le queda el recuerdo de Indurain entrando en solitario en el Boulevard «con una fuerza terrible después de una demostración de poderío total».

Aquella victoria sería la continuación de una carrera que asombraría al ciclismo y que sigue recordándose viva en la memoria de los aficionados. Antes de aquella Clásica, Indurain había sido el primer corredor de casa que había ganado la París-Niza, el Criterium Internacional y el Tour de la Comunidad Económica Europea. Eddy Merckx pronunció unas palabras que resultaron proféticas: «Qué fuerza, qué clase. Es un fenómeno. Indurain es en estos momentos uno de los mejores corredores del mundo para cualquier tipo de carrera. Es uno de los más grandes».

No se equivocó el mejor corredor de la historia. Poco después llegarían sus cinco triunfos en el Tour, los dos Giros de Italia, en unos años intensos que se cerrarían en el Tour que llegó a Pamplona, el Tour de Bjarne Rijs, desgraciadamente.

La Clásica San Sebastián se decidió en Jaizkibel. La ONCE había amarrado el pelotón, no dejando que saliese ningún corredor para preparar el ataque de Marino Lejarreta, ‘el junco de Berriz’. Atacó Marino, le siguió Indurain. Nadie pudo irse detrás de ellos. Se quedaron solos, fueron aumentando las diferencias hasta que Marino tuvo ‘flato’. Indurain se quedó sin nadie a su lado a 34 kilómetros de la meta. Verle rodar fue uno de esos espectáculos inolvidables. Se formaría un grupo perseguidor detrás de él en el que estaban Claudio Chiappucci, –cómo no–, Fede Etxabe, Marino Lejarreta y Jesús Rodríguez Magro, que era compañero de Indurain.

Sagan no había nacido

«Esta victoria me ha hecho tanta ilusión como la que conseguí en el Tour. Aquella era una etapa que no parecía buena para mí por su dureza y ganar esta clásica supone el primer triunfo de un corredor de aquí en una prueba de la Copa del Mundo. Las dos cosas son importantes, aún siendo distintas». Esas fueron las palabras que pronunció el navarro en la meta.

La cara opuesta la presentaba Marino Lejarreta: «Estoy triste porque esperaba ganar esta clásica. Estoy molesto porque tenía que llegar con Indurain a la meta. Una vez ahí podía haber ganado o no, pero tenía que haber llegado con él». El líder de la Copa del Mundo era, después de la carrera, Gianni Bugno.

Miguel Indurain estará en la salida del Boulevard invitado por OCE y seguirá la carrera en un coche de organización para conocer el nuevo final, que a él por cierto no le hubiera venido muy bien puesto que es bastante explosivo. Luego acudirá también a la entrega de premios a los ganadores.

Por cierto, cuando Miguel Indurain ganó la Clásica, Peter Sagan no había nacido y el pelotón que estará en la salida, la gran mayoría, no conoció a Indurain más que por vídeos, cromos, crónicas o la transmisión oral. Sí que estará, con Movistar, Eusebio Unzue, que fue quien estuvo con él, y junto a José Miguel Echavarri, en todas esas victorias.

Ha pasado un cuarto de siglo en una prueba que hasta entonces sólo habían ganado Marino Lejarreta, en tres ocasiones, e Iñaki Gastón, con Marino en segunda posición. Indurain venció cuando la carrera había entrado en la Copa del Mundo.

Se convirtió en la única carrera del calendario nacional que lo logró entonces y que sigue en la misma línea, en un primer plano mundial en el WorldTour.