Clásica de San Sebastián

Un número uno en toda regla

Un número uno en toda regla

Haimar Zubeldia, que lució el dorsal 1 en la Clásica, se despidió del ciclismo tras más de veinte años en activo sobre las dos ruedas

IMANOL LIZASOAINSan Sebastián

Fueron sus últimos 221 kilómetros sobre la bicicleta como corredor profesional. Haimar Zubeldia se despidió ayer del ciclismo en la carrera de casa. Y como no podía ser de otra manera con el dorsal 1 a su espalda, cedido por el último ganador de la Clásica y su compañero en el Trek Bauke Mollema.

El ciclista usurbildarra dije ayer adiós a veinte años de trayectoria profesional en una carrera especial para él y en la que estuvo arropado por toda la parroquia guipuzcoana amante del ciclismo.

El Boulevard donostiarra estaba ayer hasta los topes para despedir a Zubeldia. Trek-Segafredo dispuso un modelo personalizado de su máquina Madone, que Zubeldia llevó durante la última etapa del Tour de Francia, como homenaje a la trayectoria del ciclista guipuzcoano. En el cuadro de la bicicleta podían apreciarse numerosos detalles que recogen la trayectoria del ciclista, como una ikurriña junto a su apellido en la parte superior y las iniciales de su nombre en el sillín. Además, también aparecían cuatro rombos donde destacan sus 20 temporadas como profesional, sus 16 participaciones en el Tour de Francia, sus 12 presencias en la Vuelta a España y su única participación en el Giro de Italia.

Después de que Mikel Landa (Team Sky), cuarto en la ronda gala, y Rigoberto Uran (Cannondale), segundo tras Chris Froome, se llevaran la mayor parte de los aplausos y vítores durante la presentación de sus respectivos equipos, era el turno de Haimar Zubeldia. Llegó el último de su equipo y fue objeto de alguna broma por alguno de sus compañeros del Trek. Pero daba igual. Era su día y podía haber llegado una hora tarde si así lo hubiera querido. Todos iban a esperarle. También lo hicieron sus más allegados, que prepararon una pancarta y unas camisetas conmemorativas que lucieron con orgullo durante la presentación del usurbildarra en la falda del propio escenario.

«Una despedida soñada

Llegó el turno de las palabras y Zubeldia no quiso dejarse nada en el tintero. «Han sido veinte años increíbles que se me han pasado volando, sin duda, una buena señal de que he disfrutado sobre la bicicleta. Me llena de satisfacción ver a tanta gente aquí, en mi casa, volcada conmigo. Espero que todos podamos disfrutar del día de mi despedida. Una despedida con la que siempre he soñado y que eternamente guardaré en mi corazón, la Clásica». Pese a colgar la bicicleta tras dos décadas en activo, el guipuzcoano no se ve desempeñando otro oficio que no esté ligado al mundo de las dos ruedas. «Soy un aficionado a este deporte y tengo claro que seguiré vinculado al ciclismo, aunque de otra manera». Zubeldia ha terminado entre los diez primeros en numerosas ediciones de la Clásica de San Sebastián, aunque antes de la carrera era consciente de que «aquí se encuentran los mejores ciclistas del mundo y será una tarea complicada. Si así fuese, sería un final redondo. Voy a dar el máximo sobre la bicicleta, como he hecho siempre, y espero que tanto mi equipo como yo hagamos una buena carrera para terminar mi etapa como ciclista con un buen sabor de boca».

En el palmarés de este gran ciclista figuran cuatro grandes triunfos: la Euskal Bizikleta de 2000, y una etapa, y el Tour de l’Ain de 2010, más otro parcial allí. Después del Euskaltel corrió con el Astana y la estructura del RadioShack, ahora Trek. Desde su debut en la ronda francesa en 2001, el vasco ha alcanzado el top-ten cinco veces, con el cuarto puesto de 2007 como su mejor clasificación.

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