Raúl Alcalá levanta los brazos en señal de victoria en meta. / MIKEL

Ciclismo

Raúl Alcalá, el 'donostiarra' que desafió a la tormenta en la Clásica San Sebastián de 1992

El mexicano del PDM se llevó la victoria en la duodécima edición de la prueba, una de las más exigentes que se recuerdan por las duras condiciones meteorológicas

Iñigo Galparsoro
IÑIGO GALPARSORO

Aquella Clásica San Sebastián de 1992 prometía. Y mucho. Porque contar en la nómina de participantes con nombres como los de Miguel Indurain, Gianni Bugno o Claudio Chiappucci era como volver a revivir algunos de los duelos que han hecho historia en el Tour de Francia de los años 90. Los Sean Kelly, Stephen Rooks, Laurent Jalabert, 'Perico' Delgado y compañía les acompañaban en todas las quinielas y prometían un gran espectáculo sobre el asfalto. Sin embargo, aquella Clásica de 1992 tuvo un invitado muy especial, tan inesperado como decisivo.

Y es que al intenso calor al que se enfrentaron los corredores en la primera parte de la etapa le sucedió una tormenta descomunal, de esas que pintan el cielo completamente de negro, descargan abundantes trombas de agua y atraen fuertes ráfagas de viento. Todo un 'infierno' para cualquier ciclista que, en su soledad, solo tiene el recurso de sacar fuerzas de flaqueza, dar pedales y avanzar en una carretera totalmente inundada como aquella. Y más si lo hace en plena bajada de Jaizkibel. Visto lo visto, muchos (97 de los 207 inscritos) dijeron basta y pusieron pie a tierra en esos 50 kilómetros finales. Algunos lo hicieron por precaución, caso del campeón navarro; otros, por caídas, como Roche o Mauleón. Toda una escabechina.

Y en pleno vendaval, en medio de ese 'infierno' de lluvia torrencial, emergió la figura del 'donostiarra' Raúl Alcalá. El corredor mexicano del PDM, que residió durante varios años en la capital guipuzcoana (en Aiete), aprovechó la ocasión tras sortear Jaizkibel para asaltar la banca. Konyshev, Bouwmans, Chiappucci y Roosen, sus compañeros de fuga, no pudieron seguir su rueda y a falta de 20 kilómetros el 'El Duende de Monterrey' comenzó una crono contra el reloj, contra la tormenta y contra el mundo. Fueron unos minutos agónicos pero el mexicano no cedió y sumó la victoria, un triunfo histórico ya que era el primero que sumaba el ciclismo suramericano en una prueba de la Copa del Mundo.

Aquella Clásica San Sebastián de 1992 también será recordada por su último clasificado, un por entonces casi desconocido Lance Armstrong. Y es que el americano llegó a la línea de meta en último lugar, en la más absoluta soledad y aventurando un éxito inminente: «Algún día ganaré esta carrera», dijo. Y así fue, tres años después. Ya en 2013, Armstrong protagonizó otra 'tormenta perfecta' cuando admitió públicamente haberse dopado. El anuncio fue todo un terremoto que sacudió los cimientos del ciclismo.