Las batallas de la bici

Begoña del Teso
BEGOÑA DEL TESO

Que las chicas han estado desde el principio en el ciclismo (como en el fútbol, el tenis o el tiro con arco) es cosa sabida. O debería serlo. O sea que hablemos ya en modo 'campeón'. De las campeonas de la Clásica 2019. Que la lideresa a controlar, admirar y batir se apellida Van Vleuten se sabe y comenta. No por nada es bicampeona mundial contrarreloj, no por nada se ha enfundado dos veces la 'maglia rosa' del Giro. Sin embargo, nadie duda que por mucho que le gusten los puertos de alta exigencia se las tendrá que ver con Ane Santesteban cuya feroz pedalada impresionó a tantos en la pista de hormigón de Aralar a lo largo de los 108 kilómetros de la Nafarroako Klasikoa. Allí se coronó una sudafricana brutal, Ashleigh Moolman-Pasio, que nunca se ha rendido sino que por tres veces ha subido al podio en una clásica cuyo nombre es leyenda, la Flecha Valona, la del mítico Muro de Huy, esa colina de 204 metros con pendientes de 26 % de inclinación.

Que las chicas montamos en bicicleta desde antes de que Peugeot les quitase la barra central para que los curas de Francia no se trabasen con la sotana lo ha contado no solo 'National Geographic' sino esa revista malandrina llamada 'Pikara'. En uno de sus artículos demuestra que incluso señoras muy aseñoradas como Frances Willard, líder del Movimiento de Mujeres Cristianas por la Templanza, decidieron en edad provecta y por 1895 aprender a andar en bici. Porque sí.

Sin hembras bravas como ella acaso hubiera sido imposible que mañana los equipos femeninos rueden con bicicletas de altísima gama; las Eddy Merckx. O las Cervélo.

Si Miss F. J. Erskine no hubiese escrito en 1897 (reeditado por Impedimenta en 2014) 'Damas en Bicicleta: Cómo vestir y normas de comportamiento', libro de 'una mujer ciclista para mujeres ciclistas' tal vez la eritrea Mossana Debesay no sería hoy campeona africana de ciclismo en ruta. Sin 'Las batallas de la bici', editado en Iruñea por Katakrak, quizás no entenderíamos cuánto hay en juego mañana en Arkale, Jaizkibel, Igeldo y el sprint final del Boulevard. Hace 102 años se inventó el velocípedo.