Evenepoel: «Repartí los bidones, sentí que me encontraba bien y seguí el ataque»

Remco Evenepoel, emocionado en el podio del Boulevard después de que le impusieran la txapela./José Mari López
Remco Evenepoel, emocionado en el podio del Boulevard después de que le impusieran la txapela. / José Mari López

Sin Alaphilippe en carrera, Evenepoel comentó sus intenciones a Enric Mas y le invitó a que siguiera su movimiento

Beñat Arnaiz
BEÑAT ARNAIZ

Todo era incredulidad y asombro en la línea de meta del Boulevard, empezando por el propio Remco Evenepoel. El belga no pudo contener las lágrimas y se echó a llorar junto a su masajista. Segundos después se recompuso y mostró lo que es, un chaval sencillo y simpático, con la única diferencia de ser el corredor más joven en ganar una carrera World Tour.

En el salón de plenos del ayuntamiento de San Sebastián, reconvertido en sala de prensa, se mostró igual de sorprendido que los allí presentes. «De momento no me creo esta victoria. De verdad, no tengo palabras para describir el día y la victoria de hoy», declaró Evenepoel. «Vinimos aquí solamente para adquirir experiencia...», y se le escapó la sonrisa que tienen todos los jugones.

La jornada comenzó con el abandono de su líder, Julian Alaphilippe, pasada la primera hora de carrera. «No tenía un buen día y le honra la decisión de retirarse». Los planes de la carrera, con Wilfried Peeters en el coche del equipo como director, cambiaron. «Veníamos con tres líderes a San Sebastián, y con el abandono de Julian nos quedábamos con dos. Enric Mas y Remco, que debutaba en una clásica World Tour», relataba el dirigente del Deceuninck. El excorredor -podio en la París-Roubaix en 1998 y 1999- declaraba que no dio ninguna orden de atacar a Evenepoel, pero después el propio corredor admitió que tuvo una conversación con su compañero Mas. «Le he comentado mi intención de atacar y que, si quería, me podía seguir».

Comentó cómo fue el desarrollo de la última hora de carrera, en la que se quedó algo rezagado en la primera subida a Murgil por un problema mecánico. «Fui rápido en arreglarlo y a pesar de estar a unos 15-20 segundos del grupo principal, fui capaz de volver. Me sentía bien. Cuando me reincorporé, el equipo me pidió que fuera al coche a por bidones. Los repartí entre los compañeros y me quedé dos para mí. Sentí que me encontraba bien y que tenía buenas piernas, por eso decidí seguir el ataque de Skujins».

«Me temía esta pregunta»

Con la hazaña que Evenepoel completó ayer, una de las preguntas a hacer estaba cantada. «¿Y ahora qué?, ¿hasta dónde puede llegar?», y el corredor flamenco bromeó. «Esta me la temía... No puedo responder a esa pregunta porque solo tengo 19 años, quizás el próximo año no consiga ninguna victoria. Todo puede cambiar, pero siempre intentaré continuar trabajando, luchando y progresando para que todos mis sueños puedan hacerse realidad».

Lo que está claro es que a partir de ahora levantará pasiones allá donde corra. Periodistas de medios de su país se mostraban en la línea de meta muy ilusionados con la carrera que promete su nueva joven perla, y su director Wilfried Peeters refrendaba la magnitud del triunfo de ayer. «Es algo alucinante e histórico, estoy sorprendido de lo que ha hecho con 19 años. Lo hizo muy bien la semana pasada en la Adriática-Ionica Race, pero la Clásica de San Sebastián es una carrera muy dura y de alto nivel. Ha empezado la primera ascensión a Murgil entre las últimas posiciones y lo que ha hecho al final para volver al grupo de los favoritos ha sido algo digno de un corredor muy fuerte. Después sigue a Skujins, toma cuarenta segundos de ventaja y gana. Lo dicho, alucinante».

El director del Deceuninck se infiltró entre la muchedumbre momentos antes de que la ceremonia del podio comenzase. Como si de un padre orgulloso de su hijo se tratara, grabó con su teléfono móvil cómo le imponían la txapela en el Boulevard. Sucesor de su compañero de equipo, Julian Alaphilippe, será una enorme noticia leer que el próximo año vuelve a San Sebastián para defender el histórico triunfo de ayer.

La próxima semana estará en Alkmaar (Holanda), en el campeonato de Europa contrarreloj. Después se desplazará a Livigno (Italia) para descansar y realizar entrenamientos en altitud. De aquí a final de curso sus esfuerzos se centrarán en las dos carreras de un día de Canadá y en el Mundial de contrarreloj. ¿La Vuelta a España? «Es demasiado pronto. Me gustaría, pero el equipo me pide que espere».

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