Clásica de San Sebastián

«Estoy muy motivado antes de irme de vacaciones»

Julian Alaphilippe se saluda con Tim Declercq ayer en el Hotel San Sebastián/Usoz
Julian Alaphilippe se saluda con Tim Declercq ayer en el Hotel San Sebastián / Usoz

Julian Alaphilippe, «contento por volver a Donostia», cree que la doble subida a Murgil endurecerá la carrera

BEÑAT ARNAIZ

Salvo en la Lieja y en la Amstel Gold Race, Julian Alaphilippe (Deceuninck) ha pisado el podio en todas las carreras en las que ha participado esta temporada, y es el gran candidato para que se suba al cajón más alto del Boulevard de San Sebastián esta tarde. Vestirá el dorsal número 1 de la carrera y defenderá la txapela que ganó el año pasado.

El recorrido es el ideal para el ciclista galo, pero quizás su máximo rival sea su propia fatiga. «Como siempre, estoy contento por correr en San Sebastián. Es una carrera preciosa y muy dura», afirmaba Alaphilippe ayer por la mañana en el Hotel San Sebastián. «No sé cómo me encontraré después del Tour. En los primeros días después de París me encontraba muy cansado». Ha completado una ronda gala memorable, con dos victorias de etapa y portando el maillot de líder durante catorce días. Defendió su privilegiada posición atacando. Obtuvo más tiempo de ventaja en la crono de Pau y aguantó como un escalador más en el Tourmalet. Pero finalmente, la lógica se impuso y Egan Bernal (Ineos) voló en los Alpes.

Hoy se verá otra vez las caras con el colombiano. ¿Con ganas de revancha? «Para nada, no hay ninguna revancha», responde de forma tranquila Alaphilippe. «Fue un corredor que estuvo más fuerte que yo en el Tour, ahora estoy motivado en hacerlo lo mejor posible en mi última carrera antes de irme de vacaciones», a pesar de que también correrá mañana el Critérium Aix-en-Provence en Francia. Volverá a la competición a finales de agosto en el Tour de Alemania, inicio de su puesta a punto del Mundial que se disputa el 29 de septiembre en Yorkshire (Reino Unido).

El galo defiende la txapela que ganó la pasada edición y llevará el dorsal número 1

No hace falta decir que son más que merecidas. Las primeras competiciones de este año las hizo en Sudamérica, en la Vuelta a San Juan y en Colombia, para después aterrizar en Europa y afrontar una fructífera primavera. Ganó en Siena en la Strade Bianche y se adjudicó el primer monumento de su carrera al ganar la Milán-San Remo.

En abril llegó a la Itzulia. A pesar de que tuvo una aparatosa caída en la tercera etapa, abandonó la Vuelta al País Vasco con una victoria, la lograda en Gorraiz. Las últimas tres veces que Alaphilippe ha competido en las carreteras vascas, ha alzado los brazos. Hoy puede extender su racha. «Daré lo mejor de mí para intentar volver a ganar».

Todos mirarán al Deceuninck

Está por ver si la doble subida a Murgil anima a los equipos que no cuentan con un corredor de primera fila a mover la carrera antes de la última y decisiva ascensión. Si el pelotón se lo juega todo a una bala, Alaphilippe tendrá muchas opciones de bajar Igeldo en el grupo que finalmente se lleve la txapela. Preguntado por si este cambio influye en el plan de carrera, el francés transmite que «siempre depende de cómo te encuentres. Si estás bien es una buena opción atacar antes de la última subida. Si no te sientes del todo bien, muchos esperan al último momento para moverse. Lo que está claro es que de esta manera la carrera será más dura».

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