J.M. LÓPEZ

El seguimiento a Remco Evenepoel «Quiero volver para conseguir tres, cuatro o incluso cinco victorias en la Clásica»

Evenepoel atacó a 46 kilómetros y no hizo más que aumentar su ventaja hasta coronar Murgil con dos minutos y medio

Beñat Arnaiz
BEÑAT ARNAIZ

Dijo Remco Evenepoel el viernes que «la victoria de 2019 fue una sorpresa para todos, también para mí, pero si gano este año no lo será». Tenía razón el fenómeno belga, que figuraba entre los grandes favoritos a ganar la txapela. Sin embargo, y a pesar de que todo el mundo sabía que si optaba a la victoria, tenía que ser llegando en solitario al Boulevard, el doble ganador de la Clásica de San Sebastián volvió a maravillar al descubrir sus cartas.

Hace tres años el ataque ganador, el suyo, fue a 27 kilómetros de meta. El del año pasado fue a 33 y Evenepoel, aglutinador de récord y marcas, aceptó el reto. Después de que el Quick Step participara en la imposición del ritmo infernal con el que se subió Gurutze y Jaizkibel, se levantó del sillín a 45,8 kilómetros de meta para reventar el pelotón en mil pedazos. Solo Simon Yates le pudo seguir la rueda, pero mil trescientos metros después dijo 'basta' para dar por empezada la cabalgada del belga. «Teníamos un plan para acelerar en Jaizkibel para fatigar al pelotón y funcionó muy bien», relató posteriormente en meta donde, como sucedió el viernes, no tuvo ninguna prisa en responder hasta la última pregunta de los periodistas presentes.

«Steimle hizo un trabajo excelente para controlar la carrera prácticamente desde el kilómetro cero y después Serry hizo la subida de Jaizkibel. Mohoric atacó en el descenso, pero al estar delante pudimos controlarle y gracias a todos los compañeros llegué a Erlaitz –los nombres de los puertos los decía él mismo sin dificultad– sin apenas gastar energía y lo más fresco posible. Me ha permitido hacer semejante esfuerzo desde abajo».

Récord en Erlaitz

Evenepoel llegó el jueves a San Sebastián y aprovechó la tarde para reconocer la subida y bajada de Erlaitz, mientras que el viernes fue turno de Murgil. Un detalle muy importante de las ambiciones con las que aterrizaba Evenepoel, muy diferentes a las de Pogacar, que llegó a la ciudad el viernes horas antes de la presentación y ni dio una vuelta en bici por parte del recorrido.

Erlaitz era el sitio clave, él lo sabía y coronó los 3,7 kilómetros al 11,11% en 11 minutos y 48 segundos, 46 segundos más rápido que Simon Carr, poseedor del mejor tiempo hasta este sábado. La diferencia respecto a Simon Yates era de veintidós segundos, pero el británico miraba más para detrás esperando a Pavel Sivakov, Carlos Rodríguez, Bauke Mollema y Tiesj Benoot, que venían a 24 segundos de él, consciente de que solo era incapaz de dar caza a Evenepoel. «Era el movimiento decisivo», apuntó el belga.

«La Clásica es mi carrera favorita junto a la Lieja y ganarlas el mismo año es un sueño», expresó el ya donostiarra Evenepoel

Después de varios kilómetros en los que hay que seguir empujando hasta alcanzar el Castillo del Inglés, donde realmente empezaba la bajada. A ese punto llegó con 46 segundos sobre Yates y un minuto sobre el cuarteto perseguidor, y a pesar de que Evenepoel haya tenido problemas en los descensos después del accidente que sufrió en verano del 2020 en el Giro de Lombardía, amplió la renta llegando a velocidades de 95 kilómetros por hora para entrar en Oiartzun con un minuto y siete segundos sobre los perseguidores (ya con Yates agrupado) y 2:18 con el pelotón.

Evenepoel aseguró en meta que «hubo algo de viento en contra camino a San Sebastián», pero a esas alturas de la carrera no había nada que lo detuviera. Por detrás, los Ineos Carlos Rodríguez y Pavel Sivakov se marcharon al ver que podían caminar más en pareja que con los otros tres acompañantes. En ese pulso de dos contra uno, tan solo le recortaron cinco segundos entre Oiartzun y el primer paso por meta de San Sebastián, con la sensación de que ya no había nada más que hacer. Comenzó Murgil con una ventaja de 1:14, suficiente para ganar, pero no levantó el pie hasta superar el muro igeldotarra con casi dos minutos y medio sobre Sivakov, quien aprovechó el paseo triunfal del belga para llegar a 1:58 de él. «Sabía que iba a ganar y me he tomado con calma el descenso, porque la carretera aún estaba un poco húmeda».

Con 22 años tiene dos victorias en la Clásica y se coloca a una del récord de Marino Lejarreta. «Tengo una larga carrera por delante y quiero volver para conseguir tres, cuatro o incluso cinco victorias aquí. Es mi carrera favorita junto a la Lieja y ganarlas la misma temporada es un sueño», dijo Remco Evenepoel, al que ya se puede considerar un donostiarra más.

El margen de victoria más amplio en el World Tour en diez años

Si en 2019 Remco Evenepoel se convirtió en el ciclista más joven en ganar una carrera World Tour de un día, este sábado añadió otro hito a su extensa lista y el triunfo que consiguió por 1:58 de ventaja sobre Sivakov es la victoria más amplia en una clásica World Tour de los últimos diez años, superando el 1:47 que tuvo de renta Van Baarle en la París-Roubaix de este mismo año y el 1:27 de Fabian Cancellara en el Tour de Flandes de 2013.

Además, el 1:58 de este sábado es la diferencia más amplia en la Clásica de San Sebastián en los últimos 32 años. Hay que remontarse hasta 1990 para encontrar una renta mayor, a cargo de Miguel Indurain y su victoria sobre Laurent Jalabert por 2:29.